Al hablar de socialismo, uno se imagina una política que defiende ante todo al pueblo, a las clases trabajadoras, a quienes no llegan a fin de mes; en su condición de socialista, el gobierno de Zapatero promulga la igualdad hasta el punto de, por ejemplo, crear un ministerio específico para su protección (y recurrir a medidas que por aspirar demasiado a la total igualdad resultan ser injustas, pero, en fin, eso es otro tema). Palabras como las mencionadas, socialismo e igualdad, y otras como el talante, la tolerancia, la integración… Suenan maravillosas, ¿no es cierto? Y ¿qué más cabe pedir para la felicidad, si tenemos además unas cuantas sonrisas falsas y unos gestos altamente tranquilizadores?
De nuevo, debemos exigir la verdad.
Lo que no saldrá a la luz, lo que no retransmitirá Televisión Española o la cadena SER y lo que no va a publicar El País es, ciertamente, información sobre cierto préstamo concedido en excepcionales condiciones (un hurra por la igualdad) a la vicepresidenta del gobierno. Mº Teresa Fernández de la Vega está aprovechando la crisis que tantísimo le ha costado aceptar al presidente para invertir en pisos y venderlos luego, resultando en un altísimo beneficio por su parte. Ya veo qué medidas se adoptan desde el gobierno para paliar la crisis y que no tenga repercusión en las economías españolas más débiles: yo compro, yo me enriquezco, yo soy yo; tú te arruinas pero no me importa porque sé que aunque no tengas para llegar a fin de mes vas a seguir votándome por lo único que hace bien mi partido: convertir a las personas en ovejas y dárselo todo masticado mediante un marketing elaboradísimo para que no piensen por sí solos y para que se dejen llevar por las sonrisas y las falsas promesas de prosperidad y felicidad.
Eso sí, y que quede bien claro porque lo que se lleva ahora es ser modernito: el PSOE es de izquierdas, es socialista y defiende la igualdad. Realmente, varios millones de votantes españoles deberían replantearse sus decisiones y decidir si esto es una forma de vida digna o no. Si quieren que sus hijos crezcan sin valores, manipulados y sin moral ninguna, como un mero eslabón más que una sarta de mentirosos pisotea para llegar arriba; si quieren un partido que se preocupa de eliminar hasta el último crucifijo de los lugares públicos del país en busca de un estado completamente laico pero permite que haya calles dedicadas a terroristas, pues según ellos, no es muestra de enaltecimiento del terrorismo; si quieren una dictadura encubierta, pues en las palabras del presidente, las medidas que se van a tomar “va más allá de la alternancia política” y por lo tanto de la democracia, ¡adelante y felicidades! El socialismo español es su opción.
[Firmado por: Sirius]





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